Rocío y Jaime, preciosa boda segoviana


Hace ya un tiempo que nos moríamos de ganas de mostraros la boda de Rocío y Jaime, una boda con un toque elegante muy especial en la que el equipo de fotógrafos de Volvoreta Bodas captó toda su esencia, llena de detalles románticos, luz y espontaneidad.

Como lugar de celebración de la ceremonia Rocío y Jaime eligieron homenajear la ciudad que les unió: Segovia, concretamente la coqueta iglesia románica de San Millán que decoraron ellos mismos el día anterior con hortensias secas.

Muy emocionada, Rocío entró del brazo de su padre luciendo un diseño elegantísimo de Teresa Palazuelo de manga larga con aplicaciones en los hombros y abotonado en la espalda, acompañado de una tiara familiar, un velo vintage perteneciente a su abuela y zapatos oro viejo de Resán.
Para completar su look la novia decidió contar con Carmen Losa que realizó un maquillaje muy natural y peinado elaborado en una trenza de estilo romántico y de la misma línea campestre destacaba el ramo confeccionado con piñas, entre otros elementos florales. 
El resto de invitadas también lucían muy elegantes, la madre de la novia con vestido morado de Elisa Brracci, la hermana de la novia con camisa de plumas azul de Teresa Palazuelo y la madrina de color azul de la diseñadora Sole Alonso.

Tras la ceremonia, los novios se dirigieron en un Juagar plateado a la bonita finca de La casa del Esquileo, lugar donde se celebraba el banquete, que fue todo un éxito al apostar por un servicio estilo cóctel de la mano del el catering Rigatoni.
Para que la charla entre invitados fuese mucho más animada se dispusieron distintas zonas y ambientes con un chill out, unas mesas largas corridas, alternadas con mesas redondas y mesas altas con taburetes en el jardín para poder hablar tranquilamente.
La mayoría de los espacios fueron decorado por la familia de los novios y Rocío demostró ser una auténtica novia handmade
Me encantó poder participar en todo el proceso: ir a comprar las flores, buscar recipientes, el montaje del viernes… Fue muy divertido y con la ayuda del catering, que nos ayudó mucho a buscar todos los elementos que necesitábamos para dar un aire campestre, el resultado fue estupendo.

Tras el banquete y en el momento de los postres la novia al son de la Marcha Radetzky se dispuso a entregar su ramo que se dividió en dos mitades: una para su cuñada, que fue la encargada de realizar las invitaciones de la boda con el toque personal que querían los novios y la otra para su hermana que quedó muy sorprendida y emocionada con el gesto.
Seguidamente llegó el momento del vals, que abrieron de forma tradicional bailando la novia con el padrino y el novio con la madrina y tras este momento, llegó la fiesta más informal con baile en el que los invitados disfrutaron al máximo con pequeña actuación por parte de los amigos de los novios, photocall y resopón.

Una boda que los novios sonríen al recordar, llena de momentos inolvidables y que consiguió ser lo que pretendieron desde el principio: una boda muy familiar, alegre y y bonita con muchos momentos inolvidables.¡Esperamos que a vosotros también os despierte una sonrisa!






















¿No os ha parecido 
una boda encantadora?
¡Nos encanta el toque de la tiara!







Besos de confetti* 
                       




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