Bea y David, bonita boda entre plataneras




Bea es íntima amiga de nuestro amigo Dani. Se conocen desde bien pequeños y les une una relación muy especial, casi de hermanos, y por todo lo que él nos fue contando de los preparativos deseábamos que llegase y poder compartir su boda en el blog.

Los pasillos del hospital fueron testigo de la bonita historia de Bea y David y eligieron su isla de Tenerife para celebrar su auténtica boda heartmade.
Para su gran día la novia eligió un vestido de la colección Alta Costura de Rosa Clará de dos piezas con mucho cuerpo en la falda, detalles de encaje y un top muy delicado. En los pies, unas alpargatas Castañer regalo de sus mejores amigas y como complementos, unos pendientes de aire vintage de su abuela y la joya de la corona: una pamela XXL de By Loleiro con el velo incorporado con una lazada. Una pieza de colección de una sombrerera andaluza que no dejó a nadie indiferente.
Para el toque beauty confió en Juan Castañeda, un referente en las islas, quién primero hizo una coleta abullonada para transformarla a un semi recogido para el banquete y la fiesta.
David por su parte lució un traje de sastre, corbata y zapatos de Silbon y unos gemelos  pertenecientes a su abuelo fallecido.

Como buenos canarios que son, eligieron la Finca Puntal el Lomo llena de plataneras, un invernadero y mucho verde para su fiesta del amor. 
Bea se desplazó por la finca a lomos de un escarabajo antiguo en un trayecto algo accidentado que finalmente solventaron gracias a unos amigos mecánicos.
Tras una ceremonia muy emotiva con discursos de lagrimita y entrega de los anillos creados a partir de joyas familiares, novios e invitados disfrutaron de un cóctel inspirado en un mercado con toldos de diferentes estampados, puestos de comidas del mundo y cestas con frutas, verduras y flores. 

El lugar lucía precioso decorado por Rómulo Leal con las mesas imperiales desnudas y los caminos vegetales, servilletas de cuadros vichy y cubertería dorada. Un mix perfecto.
La entrega del ramo, hecho con rosas pitiminí, astilbe y ramas de olivo, tuvo un carácter sentimental y muy especial como nos cuenta la misma novia: 'Tenía claro que sería para mi madre. Mis padres no están casados, y fue un momento muy emotivo y divertido, ya que tras el abrazo, las lágrimas y la emoción de entregar mi ramo por fin mi padre hincó rodilla, aunque aún no hay rastro de boda'

Como regalo para los invitados eligieron unas tote bag con una platanera estampada para ellas y unas pajaritas personalizadas según sus gustos para ellos. En la de nuestro amigo Dani, fiel amante del ciclismo, no faltaron las bicicletas. 
Para los más golosos les esperaba una mesa de tartas de diferentes sabores de Free Heart  y un rincón McDonalds hizo las delicias de los fast food lovers para la recena.
Una vez entrada la noche Bea se cambió la parte superior del vestido por un body lencero con la espalda al descubierto que combinó a la perfección con una diadema de peonías para bailar hasta el amanecer.

Una boda pensada con mimo y un gusto exquisito y un día plagado de emociones y sentimientos que las chicas de Milimalimón inmortalizaron al detalle para que disfrutes al máximo, como lo hicieron tanto novios como invitados.